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jueves, 10 de septiembre de 2015

Las travesuras del hijo de la ‘Reina de la Coca’

Michael Corleone Blanco, uno de los hijos de la fallecida narcotraficante Griselda Blanco, conocida como la ‘Reina de la cocaína’, presume en redes sociales sobre la ostentosa vida que lleva. Lea también: Los caprichos de la hija de Pablo Escobar En su Fan Page de Facebook, en la que se define como un ‘emprendedor’, Michael vende, entre otras cosas, camisetas con el nombre de su madre a quien define como ‘La Madrina’. También le puede interesar: La vida feliz de los hijos del narcotráfico mexicano El hombre que recibe en Estados Unidos, constantemente hace referencia a Pablo Escobar, El Chapo Guzmán y por su puesto, a su madre. En una de las fotos en la que se ve con Blanco escribió: “Mi mejor amigo, mi reina, mi madre. vivirá para siempre en mi corazón y en mis recuerdos, amor para siempre Gordita”. En las fotos que comparte en su Facebook, se le ve con autos lujosos y armas. “Este estilo de vida de la cocaína es sólo para hombres entre los hombres”, dice. El mensaje: “dos de los mejores que han existido, las leyendas nunca mueren”, acompaña una foto en la que se ve a Pablo Escobar y a Joaquín Guzmán Loera ‘El Chapo’, el narcotraficante más buscado del mundo. El hijo de la mujer que le abrió a Pablo Escobar la puerta para que pudiera traficar coca en Estados Unidos, no esconde su admiración por ‘El Chapo’. En otra imagen en la que se ve al narcotraficante mexicano apuntando con un arma a Donad Trump, escribió: Pinche Trump la frontera es mía”. Fotos del hijo de Griselda Blanco

El tren nazi tendría cadáveres y no oro

Al final, no sería oro y joyas lo que esconde el misterioso tren nazi enterrado entre viejos túneles, en una zona minera en los bosques de Polonia. No. El “tesoro” oculto allí sería tan siniestro y macabro como lo fueron sus dueños. Según pudo saber el diario MailOnline, el tren probablemente tenga en su interior cadáveres, documentos secrtos y posiblemente armas químicas en vez de oro y joyas fruto del saqueo alemán durante la Segunda Guerra. Los dos hombres que aseguran haber hallado el convoy, dicen tener pruebas "irrefutables" de su descubrimiento y que el tren existe y no es broma. La semana pasada, Piotr Koper --el constructor polaco oriundo de la localidad de Walbrzycy (donde estaría el tren)-- y su socio alemán, el genealogista Andreas Richter, causaron un revuelo al anunciar que habían encontrado el convoy fantasma. Ambos se habían mantenido en el anomiato, pero ante las dudas sobre su hallazgo salieron a dar la cara. El tren existe, insistieron. Se espera que en pocos días se halle el túnel donde está enterrado. Es más, un diario polaco informó este miércoles que un túnel de dos kilómetros de largo fue encontrado en el lugar donde el supuesto tren yace escondido. Según el Gazeta Wroclawska, el túnel habría sido hallado por Koper y Richter a través de sonares, y el hallazgo fue informado a las autoridades polacas. El diario sostiene que el túnel está cerca de la aldea de Walim, próxima a Walbrzych. Para hallarlo, Koper y Richter habrían usado un mapa ferroviario de 1926. “Tenemos evidencia clara de que el tren existe. Lo encontramos gracias a nuestra propia investigación, testimonios y testigos”, dijeron los hombres. Pero fuentes de inteligencia de Moscú creen que el asunto del tren es un fiasco. Y que de esconder algo, no sería oro sino los restos de prisioneros del campo de concentración de Gross-Rosen. Ese campo estaba a 30 kilómetros de Walbrzych y los prisioneros eran usados por los nazis para excavar túneles en las montañas para la construcción del gigantesco proyecto subterráneo alemán conocido como Riese (gigante); una red de búnkers y pasadizos que se extendía desde el castillo de Ksiaz hasta las montañas de la zona. Y que era usado para mover provisiones y hombres, en caso de un bombardeo aliado. En enero de 1945, el Ejército Rojo hizo su entrada brutal en Europa Oriental y antes de que llegara a las montañas donde se escondía el proyecto Riese, las SS cerraron y ocultaron todas las entradas al laberinto de túneles subterráneo, dejando bajo tierra al tren fantasma, entre otras cosas. Todo lo que allí estaba guardado desapareció, incluidos probablemente los 30 mil prisioneros de guerra que se usaron para construir el complejo.