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jueves, 3 de septiembre de 2015

La hija de Zuckerberg, la única heredera (de momento) de Facebook

© FACEBOOK Foto compartida por Zuckerberg a través de su propia red social para celebrar el próximo nacimiento de su primera hija. / FACEBOOK Silicon Valley, hogar de las empresas tecnológicas más punteras, está lleno de ejemplos de jóvenes exitosos. Los fundadores de Facebook y, sobre todo, su presidente actual, Mark Zuckerberg, son los que más destacan. El éxito, la fortuna y, sobre todo, la fama le han llegado tarde al nuevo CEO de Google. El mundo de la tecnología está lleno de jovenzuelos que nos hacen sentir poco realizados en nuestras vidas, (malditas sean las comparaciones). Las tres mayores estrellas de Silicon Valley no han cumplido los 35. Mark Zuckerberg lanzó Facebook en 2004. Por aquel entonces, su reino se reducía a una habitación en una residencia de estudiantes de Harvard. Once años más tarde, posee una fortuna de 41,6 billones de dólares (unos 36 billones de euros). No contento con eso, le ha dado tiempo de formar una familia: tendrá a su primera hija a finales de año (confirmó, en un emotivo post en su propia red social) con su esposa, la doctora Priscilla Chan. Los cofundadores de la empresa, Dustin Moskovitz y Eduardo Saverin, se quedan, sin embargo, muy lejos del líder de la empresa: ellos tienen 9,3 (más de ocho billones de euros) y 5,3 billones de dólares (4,6 billones de euros), respectivamente. El único que se acerca no ya a la estabilidad financiera, si no a la emocional, es Moskovitz. Casado con una antigua reportera del Wall Street Journal, está bastante metido en el mundo de la filantropía. A Saverin, por su parte, se le ha relacionado con Miss Singapur 2009 e, incluso, se ha llegado a hablar sobre una posible boda. Habladurías que fueron duramente desmentidas: al parecer, la modelo y el magnate de la tecnología ni siquiera habían llegado a salir. @_lauranovo

Por qué un millón de japoneses no quieren salir de sus cuartos

Viven en una sociedad de exigenica, de oportunidades para los mejores, donde fallar o ser mediocre no es una opción. Dejar los estudios puede ser para muchos jóvenes japoneses la entrada a una vida de exilio de su propia sociedad; el ingreso a un mundo de aislamiento donde cuánto más tiempo permanezca allí más difícil le será salir. Es más, se estima que hasta un millón de jóvenes japoneses permanecen encerrados en sus casas, algunas veces durante décadas. Y tienen nombre son los Hikikomori, los aislados. BBC Mundo produjo un largo reportaje para explicar por qué sucede esto. Para el caso de un chico identificado como Hide, los problemas surgieron cuando abandonó el colegio. “Empecé a culparme, y mis padres también me responsabilizaron por no acudir a clase. Comenzó a crecer la presión”, cuenta. “Entonces, gradualmente, comencé a tenerle miedo a salir y a temer conocer a gente. Fue entonces cuando ya no pude salir de mi casa”. Poco a poco, Hide fue renunciando a todo tipo de comunicación con sus amigos y, eventualmente, sus padres. Para evitar verlos, dormía durante el día y se sentaba toda la noche a ver la televisión. “Tuve todo tipo de emociones negativas”, explica. “El deseo de salir, la rabia hacia la sociedad y a mis padres, tristeza por estar en esta condición, temor sobre lo que podría pasar en el futuro y envidia a las personas que llevaban una vida normal”. Hide se ha vuelto un hikikomori. En Japón, hikikomori es el término que también se utiliza para describir a la gente joven que se aísla. Es una palabra que todo el mundo conoce. El fenómeno tiene raíces en los años 90. Entonces, estos jóvenes pertenecían a familias de clase media, casi todos hombres, y la edad promedio de este retiro voluntario era de 15 años. Esto puede sonar como pereza de adolescente. ¿Por qué no quedarte en tu cuarto mientras tus padres esperan? Pero, para los psicólogos los que sufren esto están paralizados por un profundo temor social. “En sus mentes están atormentados”, aclara. “Quieren salir al mundo, quieren hacer amigos y tener novias (o novios), pero no pueden”. Los síntomas pueden variar. Para algunos, explosiones de violencia se alternan con comportamientos infantiles como patear a la madre. Otros pacientes pueden ser obsesivos, paranoicos y depresivos. Desde que el psiquiatra Tamaki Saito llamó la atención del fenómeno en los 90, se cree que el número de hikikomori ha aumentado. Una cifra estimada conservadora de personas afectadas sería 200.000. Pero en 2010 una encuesta del gobierno de Japón arrojó una cifra mucho más alta: 700.000. Pero como los que sufren de este fenómeno se esconden, Saito considera que la cantidad de afectados es todavía mayor, cerca del millón. Y su edad puede ir de los 21 hasta los 32. Los motivos para aislarse pueden ser muchos: desde notas bajas hasta un corazón roto. Y las poderosas fuerzas sociales pueden conspirar para mantener a los jóvenes encerrados en sus cuartos. Una de esas fuerzas es sekentei,la reputación de una persona en la comunidad y la presión que él o ella siente para impresionar a otros. Mientras más tiempo pasa un hikikomori aislado de la sociedad, más consciente está de su fracaso social. Ellos pierden cualquier autoestima y confianza que hayan tenido, y la perspectiva de dejar la casa se convierte en algo aún más aterrador. Tras décadas de apoyo a sus niños, los padres japoneses esperan que a cambio muestren respeto y cumplan con su papel en la sociedad de tener un trabajo. Matsu se convirtió en un hikikomori después de que decepcionara a sus padres sobre su carrera y los cursos universitarios. “Mentalmente estaba muy bien, pero mis padres me empujaron de tal forma que no quería ir”, cuenta. Como muchos hikikomori, Matsu era el hijo mayor y recibió todo el peso de las expectativas de los padres. Creció furioso al ver a su hermano menor hacer lo que quería. “Me volví violento y tuve que vivir separado de mi familia”. Andy Furlong, un académico de la Universidad de Glasgow especializado en la transición de la educación al trabajo, vincula el auge del fenómeno hikikomori con la explosión de la “burbuja económica” de los años 80 y el inicio de la recesión de los 90. Fue en este punto que se rompió la cinta trasportadora de las buenas calificaciones en los colegios que te llevaba a buenas universidades y de allí a excelentes trabajos de por vida. Una generación de japoneses se enfrentó a las inseguridades de los trabajos temporales o de media jornada. Y se convirtió en un estigma, no una simpatía. A los japoneses que aspiraban a puestos de trabajo se les llamó arbeiter, una combinación del término inglés freelance y la palabra alemana para trabajador. En los debates políticos se referían a los arbeiter como neets, personas que no estaban en la educación, en trabajos o cursos de entrenamiento. Hikikomori, arbeiter y neets eran formas de describir a las generaciones de jóvenes buenos para nada, parásitos de la floja economía japonesa. Generaciones mayores, que se graduaron y consiguieron carreras estables en los años 60 y 70 no podía relacionarse con ellos. Tamaki Saito asemeja el estado de hikikomori con el de alcoholismo, imposible dejarlo sin una red de apoyo. Su enfoque es empezar con “reorganizar” la relación del paciente con sus padres, armar a madres y padres desesperados con estrategias para reiniciar la comunicación con sus hijos. Cuando el paciente está lo suficientemente bien como para acudir a la clínica en persona, se lo trata con fármacos y terapia. La terapia de grupo es un concepto relativamente nuevo en la psicología japonesa, aunque los grupos de autoayuda se han convertido en una forma clave para atraer a un hikikomori a la sociedad.

EXTRA!! Dimite el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, a cuatro días de las elecciones

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, acusado de corrupción, renunció al cargo con el fin de "mantener la institucionalidad del Ejecutivo", informó hoy una fuente oficial. Pérez Molina, el primer presidente desaforado de la historia del país, está acusado de liderar la red de corrupción aduanera "La Línea" y desde ayer miércoles pesa sobre él una orden de captura.El portavoz oficial de la Presidencia, Jorge Ortega, precisó que el presidente firmó la carta de renuncia a las 19:00 hora local del miércoles (01:00 GMT del jueves). El objetivo, aseguró, es "mantener la institucionalidad y el orden que corresponde dentro del Estado", además de enfrentar "de manera individual" el debido proceso en su contra.El general retirado perdió su inmunidad y privilegios el martes tras el voto unánime de 132 diputados, después de que el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) lo acusaran el 21 de agosto de corrupción. De acuerdo con la investigación de más de 18 meses de ambas entidades, Pérez Molina supuestamente dirigía la red clandestina dentro de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), con la complicidad de al menos 28 personas, incluida la exvicepresidenta (2012-2015) Roxana Baldetti, en prisión desde el 21 de agosto.
© Proporcionado por El Confidencial La exvicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti. (EFE) El portavoz presidencial manifestó que la decisión de Pérez Molina "sí" fue difícil pero que, a pesar de ella, el presidente sigue defendiendo su inocencia. No obstante, agregó, el desarrollo de los eventos lo obligaron a tomar esta decisión. La carta de renuncia ya fue entregada al Congreso a las 23:58 hora local del miércoles (04:58 GMT del jueves) y, por la coyuntura política, el "escenario está claro" y esperan que el pleno la acepte.El juez Miguel Ángel Gálvez, a cargo del Juzgado B de Mayor Riesgo, dictó ayer miércoles una orden de detención contra el mandatario. Ortega declaró que no sabe si este u otro fue el detonante para que Pérez Molina decidiera dejar el cargo. El abogado personal del presidente, César Calderón, indicó ayer que para evitar que Pérez Molina sea llevado "a la fuerza" por las autoridades, acudirán de forma voluntaria ante el juzgado esta mañana, aunque no especificó la hora.El mandatario, quien tomó posesión del cargo el 14 de enero de 2012, había reiterado desde que fue acusado que no iba a dimitir para garantizar la celebración de las elecciones generales del próximo domingo.