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domingo, 2 de agosto de 2015

Antes de abatir al símbolo de Zimbabue, Walter Palmer viajó una semana por los montes de España para cazar. Buscaba piezas únicas, y mató con flechas a varias. Presumía de poder atravesar una naranja a 100 metros. Reconstruimos su viaje, por el que pagó entre 10.000 y 30.000 euros, en la semana en que los más radicales han llegado a poner precio a su cabeza.
© Unidad Editorial, S.A. Walter Palmer, a la izquierda, posando después de cazar a un león. / EL MUNDO Las flechas, siempre verdes, tensas. Agazapado en los montes de Toledo, Walter Palmer espera en un coto de caza por un gamo. Divisa la cornamenta. Dispara su ballesta. Acierta una, otra. Hay quienes dicen que su arma letal, de más de 200 libras de potencia, puede penetrar un coche. Lo que atraviesa sin dificultad es la piel del cérvido. El cazador cincuentón más célebre del planeta llegó a España con su mujer, Toni, que usa un rifle de caza convencional. El dentista de Minnesota llega para abatir animales con los que completar sus récords. Es otoño de 2011. Walter ya es considerado uno de los mejores cazadores con arma del mundo. Gasta entre 10.000 y 30.000 euros en su visita por Gredos, Toledo, Aragón... Llega a superarse. Es pura ambición. Cuatro años después, esa ansiedad sería su ruina. Palmer es hoy repudiado tras aniquilar a Cecil, el felino más querido de Zimbabue, un rey león de melena negra. Palmer vino a nuestro país a una semana de cacería a todo lujo. Al estadounidense que decapitó a Cecil, curiosamente, lo confundieron con español en las primeras informaciones. Pero no, su única relación con España es este viaje a por sus codiciados trofeos de carne y hueso. El dentista caza desde los cinco años. Hoy, con 55, ha cumplido medio siglo dedicado a su afición, la parte de su vida que le daba emoción. De reparar muelas a recorrer las sabanas africanas hay un universo. Según el Safari Club International (SCI) acumula 43 piezas de alto nivel. Antes de acabar con el rey felino ya había cumplido con matar a los cinco grandes de África (The Big Five): león, leopardo, elefante, búfalo y rinoceronte. Es más, su pretensión era repetir por segunda vez. Ambicioso a más no poder, por eso también quiso pisar uno de los mejores lugares para practicar su afición en Europa: España.Vino a reservas regionales de caza, a cotos particulares. Iba a por piezas que son únicas, que sólo se pueden cazar aquí: las cabras montesas, una especie cinegética exclusiva de España. El organizador de su tour de cacería fue el muy respetado Giuseppe Carrizosa, quien organiza monterías desde 1981. Precisamente el año en que vino Palmer cumplía 30 años. "Walter y su mujer vinieron a por estas piezas que los extranjeros valoran mucho", explica, el hijo de Carrizosa, Curro. En España se hace una ruta que busca cazar las cuatro variedades que existen del también llamado macho montés. Lograrlo se denomina Spanish Ibex Grand Slam: "Spanish Gredos Ibex para los ejemplares de Gredos y Las Batuecas. Spanish Beceite Ibex los de Tortosa y Beceite, Maestrazgo y Muela de Cortes. Spanish Ronda Ibex para los conseguidos en Ronda y Grazalema. Spanish Southeastern Ibex para los cazados en Sierra Nevada y Tejeda Almijara", según definición del SCI, que rememora la revista especializada Club de Caza. @Mart1nMucha 1/4 PÁGINAS Ir a MSN Inicio Ir a MSN Noticias